Un cuento de miedo

La sala no tenía luz y no sabíamos donde estábamos. Toda la clase estaba corriendo por todas partes. Joel se quejaba de la situación: « ¿Qué pasó? ¿Quién es culpable? ¡Tengo hambre y Proctor estará cerrada muy pronto!» En este momento Jorge se volvía loco y los estudiantes tenían miedo, pero nadie pudo escaparse. Las pantallas de los ordenadores destellaban la palabra «tiquismiquis» y treinta segundos más tarde la sala estaba llenada de humo verde. Los estudiantes gritaban y buscaban el interruptor pero no pudieron encontrarlo. ¡Fue un caos! Toda la clase estaba trabajando junto cuando Sara dijo que tenía una idea: «Podemos compartir el sándwich de queso y jamón que Jorge hizo a Proctor esta mañana, el sándwich que tiene consigo para comerlo más tarde.» Todo el mundo estaba confundido pero Joel explicó que no iban a morirse de hambre. Y la clase compartió el sándwich e hicieron chistes, no tenían preocupación de nada.